Aunque no estés más en mi vida,
aunque ya no estés conmigo como yo quisiera,
aún sigues estando, eres parte de mí,
llevo en mi alma tu huella indeleble,
tu presencia constante.
Aunque seas de mí lo que yo quisiera,
estás en tantas cosas mías que es imposible borrarte,
incluso en esos pequeños detalles cotidianos,
como el champú que adquirí por cosas que me decías,
la manera de lavarme el cabello según me enseñaste,
esta nueva forma de maquillarme porque solía gustarte.
Estás en la ropa interior que adquirí para que la disfrutaras
y que, sin embargo, nunca has llegado a ver,
porque el final nos llegó antes.
Estás en mis amistades que te conocen,
en mi cama que alguna vez tuvo tu cuerpo encima,
en esta manera de recordarte,
en el peluche que meses después aún despide tu perfume,
estás en cada voz que te nombra,
en cada persona que no sabe bailar como tú,
en el recuerdo de tus manos acariciando mi cara y mi cuello,
en el deseo de no haber perdido la mirada que, cada tanto,
solían regalarme tus ojos castaños.
Estás en mi cuerpo que te llama,
en el deseo de abrazarte y tentar tus labios
con esa suavidad y picardía que solías provocarme,
estás en mi carro que tantas veces nos cobijó,
nos trasladó y se hizo cómplice de nuestros mejores besos,
de grandes conversaciones y de momentos compartidos.
Te encuentro en cada lugar que visité contigo,
en las películas que pude ver en tu compañía,
en cada canción que te dediqué,
en cada poema que te escribió mi pluma,
en esas canciones tristes que me hacen pensarte ahora.
Hallo tu figura en mi memoria, permanente,
cada minuto del día y cuando me duermo para olvidarte,
apareces para recordarme que eres parte
hasta de mi inconsciente.
Estás en cada deseo que tuve contigo,
en esta necesidad de necesitarte,
en mi cobardía cuando estás conmigo,
esa que me hace imposible pronunciarte un "no",
en este deseo intenso de olvidarte.
Estás en la certeza de no arrepentirme,
en la seguridad de que eres la persona que supo llegarme,
eres mi persona, a nadie he sentido para mí de esta forma,
en la certeza triste de que no quieres estar conmigo,
en la seguridad de que no me convienes.
Estás en esta forma desprendida de amarte,
en mi deseo de verte superarte, madurar, crecer,
mejorar siempre, aunque estés muy bien así.
Estás en mi corazón que quiere retenerte,
en las lágrimas que he derramado al ver que te me escapas,
en este desear que estés feliz,
aunque en tu felicidad no exista mi nombre.
Estás también en está amistad que trato de entablar contigo,
aunque me duela infinitamente, porque sólo quisiera de tí
una amistad dentro de una relación de pareja.
Te encuentras en la certeza de que seguramente había algún modo,
alguna fórmula para resolver nuestras diferencias,
aunque nunca supimos cuál era.
Te encuentras en tantas cosas mías que nombrarlas sería imposible,
ya tú no estás aquí, ni te ves conmigo,
la perspectiva de un futuro se ve incierta, casi imposible,
tú ya no quieres ni compartir conmigo
(así me lo has dicho),
mientras yo quiero todo contigo y, sin quererlo,
rechazo cada cosa en la que no estés.
Sencillamente, sé que te amo porque es así,
porque no me importan tus defectos,
porque no quiero cambiarte ¿para qué?
si no serías de quien yo me enamoré,
simplemente aunque no lo sepas,
yo estoy segura de que en mi vida
aunque no estés...estás.
aunque ya no estés conmigo como yo quisiera,
aún sigues estando, eres parte de mí,
llevo en mi alma tu huella indeleble,
tu presencia constante.
Aunque seas de mí lo que yo quisiera,
estás en tantas cosas mías que es imposible borrarte,
incluso en esos pequeños detalles cotidianos,
como el champú que adquirí por cosas que me decías,
la manera de lavarme el cabello según me enseñaste,
esta nueva forma de maquillarme porque solía gustarte.
Estás en la ropa interior que adquirí para que la disfrutaras
y que, sin embargo, nunca has llegado a ver,
porque el final nos llegó antes.
Estás en mis amistades que te conocen,
en mi cama que alguna vez tuvo tu cuerpo encima,
en esta manera de recordarte,
en el peluche que meses después aún despide tu perfume,
estás en cada voz que te nombra,
en cada persona que no sabe bailar como tú,
en el recuerdo de tus manos acariciando mi cara y mi cuello,
en el deseo de no haber perdido la mirada que, cada tanto,
solían regalarme tus ojos castaños.
Estás en mi cuerpo que te llama,
en el deseo de abrazarte y tentar tus labios
con esa suavidad y picardía que solías provocarme,
estás en mi carro que tantas veces nos cobijó,
nos trasladó y se hizo cómplice de nuestros mejores besos,
de grandes conversaciones y de momentos compartidos.
Te encuentro en cada lugar que visité contigo,
en las películas que pude ver en tu compañía,
en cada canción que te dediqué,
en cada poema que te escribió mi pluma,
en esas canciones tristes que me hacen pensarte ahora.
Hallo tu figura en mi memoria, permanente,
cada minuto del día y cuando me duermo para olvidarte,
apareces para recordarme que eres parte
hasta de mi inconsciente.
Estás en cada deseo que tuve contigo,
en esta necesidad de necesitarte,
en mi cobardía cuando estás conmigo,
esa que me hace imposible pronunciarte un "no",
en este deseo intenso de olvidarte.
Estás en la certeza de no arrepentirme,
en la seguridad de que eres la persona que supo llegarme,
eres mi persona, a nadie he sentido para mí de esta forma,
en la certeza triste de que no quieres estar conmigo,
en la seguridad de que no me convienes.
Estás en esta forma desprendida de amarte,
en mi deseo de verte superarte, madurar, crecer,
mejorar siempre, aunque estés muy bien así.
Estás en mi corazón que quiere retenerte,
en las lágrimas que he derramado al ver que te me escapas,
en este desear que estés feliz,
aunque en tu felicidad no exista mi nombre.
Estás también en está amistad que trato de entablar contigo,
aunque me duela infinitamente, porque sólo quisiera de tí
una amistad dentro de una relación de pareja.
Te encuentras en la certeza de que seguramente había algún modo,
alguna fórmula para resolver nuestras diferencias,
aunque nunca supimos cuál era.
Te encuentras en tantas cosas mías que nombrarlas sería imposible,
ya tú no estás aquí, ni te ves conmigo,
la perspectiva de un futuro se ve incierta, casi imposible,
tú ya no quieres ni compartir conmigo
(así me lo has dicho),
mientras yo quiero todo contigo y, sin quererlo,
rechazo cada cosa en la que no estés.
Sencillamente, sé que te amo porque es así,
porque no me importan tus defectos,
porque no quiero cambiarte ¿para qué?
si no serías de quien yo me enamoré,
simplemente aunque no lo sepas,
yo estoy segura de que en mi vida
aunque no estés...estás.
Lycette Scott
