23 de noviembre de 2010

Chacao ¡Tolera! (Mural, intolerancia y propuesta)

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Durante la semana pasada, una artista de apellido Darient pintó a solicitud del Departamento de Cultura de la Alcaldía de Chacao un mural que trataba el tema de la tolerancia, hasta allí el asunto está bien, el problema se presentó cuando una vez develado el mural la Alcaldía y los vecinos se encontraron con que una parte del mismo contenía una inagen de dos hombres besándose (una pareja de homosexuales), lo cual, como era de esperarse, generó múltiples reacciones, dentro de las cuales no podían faltar aquellas de odio, intolerancia y rechazo.
En un primer momento, las ONG's y los activistas GLBTTI tuvieron noticias de que la Dirección de Cultura de la mencionada alcaldía, había solicitado a la artista dos bocetos nuevos del mural a  los fines de cambiar la imagen anterior, ante lo cual se generó revuelo entre los activistas de Derechos Humanos y la propia artista. Los primeros, solicitaron una reunión con el alcalde e iniciaron una cadena de protesta vía twitter, facebook y los diferentes grupos de correo, la artista, por su parte, se negó a presentar bocetos y por su puesto, a cambiar su obra.
Adicionalmente, se coló el rumor de que la alcaldía se encontraba presionada por la Iglesia Católica y otros cultos, lo cual no ha sido confirmado oficialmente. Ahora bien la molestia de los activistas era obvia: es inmensamente contradictorio ser intolerante con respecto a un mural creado precisamente para promover la tolerancia.
El día 19 de noviembre, Cultura Chacao a través del Lic Ivan Opropeza informó que su política es de inclusión y que el mural no sería borrado, evidentemente esto ocasionó una celebración y fue un alivio para los activistas.
Ahora bien, al día siguiente para sorpresa de todos, el mural amaneció pintado de negro y, adicionalmente, en otros sitios del municipio amanecieron grafittis de intolerancia hacia la comunidad GLBTTI, una evidente reacción de odio, ignorancia y falta de respeto por el otro, probablemente el acto ocultaba la idea de que "si no se ve, no existe", la invisibilización es precisamente una de las primeras muestras de discriminación, especialmente frente a los individuos de "segunda o tercera clase", así como, las minorías, en este caso las sexuales.
La indignación no se hizo esperar y la respuesta que dieron los activistas GLBTTI y de Derechos Humanos fue sencillamente MAGISTRAL, por cuanto se dibujó una frase corta pero precisa, sobre el color negro, asi que el mural quedó de la siguiente manera:
Asimismo, el Alcalde del Municipio vía Twitter condenó públicamente la muestra de vandalismo de la que fue objeto el mural.
Finalmente y para cerrar, el motivo de este post, va más allá de la mera denuncia, se trata además de un artículo que busca pedir la colaboración de todos a fin de que cada persona que integre una minoría sexual, que se considere activista GLBTTI, activista de Derechos Humanos, si tienes un amigo o un familiar gay o lesbiana, imprima una fotografía contentiva de un tema relacionado con la homosexualidad y la coloque en algún lugar de chacao, alguna pared, alguna calle. La idea es hacer una protesta cívica en respuesta a los intolerantes que borraron el mural, demostrando pacíficamente, que borrar una pintura no conseguirá invisibilizar a toda una comunidad que lucha por obtener igualdad en derechos e igualdad social.
"SU AMOR NO DAÑA.. TU ODIO SÍ"

19 de noviembre de 2010

La Zona (Película)

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El fin de semana pasado tuve la oportunidad de ver una película mexicana llamada "La Zona", sin duda alguna se trata de una excelente pieza que nos muetra la realidad de una sociedad que ha perdido los principios y valores, conforma un retrato de las grandes diferencias existentes entre las distintas clases sociales, la indiferencia de los gobiernos y las personas adineradas hacia los problemas de las clases más bajas y, a su vez, la necesidad de aquellos que tienen mejores condiciones económicas de vivir dentro de ciudades amuralladas, como una manera de esquivar la inseguridad, paradójicamente además marcando claramente la distancia entre ellos (los ricos) y los otros (los pobres), dejando en claro que no está permitido pasar de una clase a la otra. Debo insistir en el alto impacto que produce la película por cuanto muestra una excesiva diferencia entre las vivencias y las condiciones de vida entre las clases altas y las clases bajas, sin duda alguna, una película que no pueden dejar de ver.

SINOPSIS (Cortesía de Mundocine): "Alejandro es un adolescente que vive en una Zona residencial cerrada, autosuficiente y con una fuerte seguridad privada. Tanto su familia como el resto de los residentes, obligados por la creciente delincuencia, el miedo a la violencia y la falta de ley, han elegido ese lugar como último reducto de paz. Durante una madrugada, tres intrusos logran entrar en el lugar para robar en una casa. Durante el ataque es asesinada una anciana, pero dos de los ladrones son abatidos por la guardia privada. El tercer ladrón logra escapar y permanece prófugo en el interior de la Zona. Después de una áspera deliberación y conscientes de la corrupción e ineficiencia reinante, la mayoría de los vecinos de la Zona deciden hacer justicia por sí mismos.
En el sótano de su casa, el joven Alejandro se encuentra, por sorpresa, con el ladrón, Miguel, un joven de su misma edad que, asustado, reconoce su delito y pide ayuda. Mientras la búsqueda continúa, las opiniones de los vecinos del interior de la Zona comienzan a dividirse. Tras muchas vacilaciones, Alejandro decide ayudar a Miguel. Sin embargo, la creciente tensión y el miedo de los vecinos de la Zona, sumados a la presión que ejerce la policía desde el exterior, dificultarán su propósito. En medio de todos estos acontecimientos, Alejandro se verá obligado a crecer y a encontrar su propia visión del mundo".

NOTAS DEL DIRECTOR: "La Zona es la historia de un asalto a mano armada y de la cacería de un hombre, pero sobre todo es la historia de una sociedad rota, dividida, la historia de dos mundos que se temen y se odian entre sí. ¿Qué hacer cuando la ineficiencia y corrupción de quien debe ejercer la justicia nos deja desamparados? ¿Qué hacer en un mundo donde algunos hombres, pocos, son impúdicamente ricos y la gran mayoría desesperadamente pobres? ¿Qué hacer con el terror del que se aísla detrás de un muro y con la frustración del que vive del otro lado? La Zona pretende ser una llamada de atención, una advertencia ante una forma de futuro posible, una forma de vida que cada vez está más cerca.
Al rodearse de muros, los residentes de la Zona prohíben a los otros la entrada, sin darse cuenta de que el mismo muro significa el encierro para ellos. En beneficio de la protección pierden también el derecho esencial a la privacidad, a la intimidad sacrificada en los circuitos cerrados que vigilan a todos, un precio excesivamente alto para una seguridad que nunca será definitivamente segura. No importa el tamaño de la fortaleza, no importa la altura de la muralla; mientras el desequilibrio exista, siempre habrá alguien que se salte las reglas.
El punto de vista es el de un muchacho muy joven, Alejandro, residente de la Zona, que se verá obligado a enfrentarse a un mundo más amplio que el de la comodidad de su propia vida. A partir de los sucesos de violencia que se presentan en la Zona y la posterior relación con el ladrón, tendrá la necesidad de cuestionarse todo. A través del conocimiento de ambas caras del conflicto, iniciará un camino personal que le llevará a forjar sus principios éticos y a encontrar, en medio de ese caos, su propia visión de la justicia: "… tal vez este lado y el otro lado son el mismo, somos la misma cosa. Tal vez debería existir una forma de justicia que nos amparara a todos sin convertirnos en enemigos, sin obligarnos al odio y a la miseria humana". La ley debe existir como forma de regular la convivencia en una sociedad; incluso el que delinque debe tener un marco de justicia para que se decida su castigo.
En el trabajo de la imagen consideré importante explotar el uso de las cámaras de circuito cerrado para generar la sensación de vigilancia permanente y el clima de paranoia constante que se vive a la espera de un "inminente" ataque. Paranoia de los residentes que les conducirá a una opinión peligrosamente totalizadora que no permite en su seno la diversidad de pensamiento, toda acción que contradiga a la mayoría será rápidamente controlada. El uso de diferentes texturas en la imagen me permitió crear una vía para distinguir el afuera y el adentro, enfatizando en el interior de la Zona, un mundo idílico, limpio, tan perfecto que se vuelve un decorado falso e hipócrita".

17 de noviembre de 2010

¿Por qué decir piropos es machista?

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El siguiente artículo NO es de mi autoría, lo encontré en la página "Mujer de Palabra" (la cual recomiendo visitar), sin embargo, me pareció interesante y necesario difundirlo, por cuanto es una problemática que vivimos las mujeres de todo el mundo: los hombres nos dicen cosas en la calle, muchas veces cosas asquerosas y con contenido sexual, las cuales nos incomodan, pero no nos permiten rechazar. Así pues, les invito a leer las siguientes líneas que titulan ¿Por qué decir piropos es machista?:

"¿Qué es un piropo? Es una palabra o frase que un hombre le dice a una mujer que no conoce (no hay relación afectiva de ningún tipo) y para mayor gravedad, en público. Por incomprensible que parezca, al hombre que dice el piropo no le importa nada que la mujer desconocida que lo recibe no le haya pedido opinión (ella debería sentirse halagada de que un hombre evalúe su físico en público) y/o que a ella pueda incomodarla el derecho que él se otorga, o incluso, dada la violencia de abuso sexual de hombres hacia mujeres en el mundo, aterrorizarla. No le importa nada porque hay dos clases de personas: el hombre, y por debajo, la mujer, que existe para servir al hombre (nos dicen: "para alegrarle la vista").

La expresión del afecto, del reconocimiento de belleza en la otra persona nada tiene que ver con la cuestión del piropo... ¡Esto pretendo explicar aquí y ahora!

El hecho de que el tema de los piropos esté tan definido respecto al sexo de quién lo dice y quién lo recibe es un dato importante que apunta a la evidencia de que la situación en que una persona evalúa públicamente el cuerpo de otra es producto de un sistema patriarcal machista, según el cual los hombres, por ser hombres, tienen un derecho, consolidado por una tradición de siglos, sobre las mujeres: el de evaluarlas (en especial su físico) públicamente, sin consideración a si a ellas puede o no apetecerles oír esa evaluación.

¿No creéis que es más que suficiente para criticar la práctica de los piropos la razón de que a una persona (mujer, para estos casos) pueda no apetecerle saber qué piensan de ella personas (hombres, para estos casos) que no conoce? La gente machista (recalcitrante) esto no lo comprende. No comprenden que esta tradición pueda y deba cuestionarse, o si quiera que es un derecho de hombres y mujeres el rechazar esa situación.

Es machista "piropear" a una mujer porque la mujer no te ha pedido opinión sobre su cuerpo, y por lo tanto, es ilegítimo que se le imponga escucharlo. Las mujeres no son cuerpos expuestos para la evaluación de los hombres, son personas. El sistema machista, sin embargo, nos enseña que somos personas sólo mientras aceptemos estar al servicio de otro grupo humano, el de los hombres; o sea, que somos personas de segunda clase (como concibieron filósofos como Platón y Aristóteles ), con una función decorativa importante y de recipiente para el desahogo sexual, que deben aceptar sin rechistar lo que a los hombres les apetezca hacer con nosotras, como por ejemplo, sin conocernos, decirnos cosas por la calle que a menudo aluden a su deseo sexual.

Decirle a una persona a la que quieres, con la que tienes una relación, que te parece guapa puede ser otra cosa muy distinta, puede no ser algo machista, sin duda. La prueba es si eso lo pueden hacer cualquier persona a cualquier persona, al margen de su sexo; hombres y mujeres a hombres y mujeres. Decirle a una persona con la que te relacionas que te gusta es algo del ámbito de las relaciones humanas íntimas, y no tiene nada que ver con la cuestión de los piropos. Los piropos se usan para consolidar la masculinidad de quien los dice y mantener la tradición de que las mujeres están ahí para alegrarle la vida a los hombres, así, como grupo al que le ha tocado el "premio".

Piropear ha sido siempre el rito machista de identidad, según el cual, para ser hombre tienes que usar así a las mujeres, porque si no, no eres suficientemente hombre. Si os fijáis, todos los ritos de identidad masculinos que conocemos y que se transmiten mucho en la mili, en las reuniones sólo de hombres, en las iglesias, son construcción de la identidad del hombre a costa de la mujer, usándola: ir de putas, decir piropos, hacer chistes misóginos y homofóbicos, hablar con desprecio y lascivia de las mujeres, obligarla a la función reproductora porque si no no es suficientemente "mujer", obligarla a servir a "su hombre" (y a los amigos de su hombre, también, si a él se le ocurre): la violación marital, vivir con quien no ama para siempre porque lo dice un dios misógino, etc. El machista valora mucho que la mujer tenga tetas o un culo o X atributo que a él le guste, y tiene derecho por tradición de gritarlo a los cuatro vientos, al margen de ella, y tiene esa necesidad para decir: yo te haría el favor, guapa, de acostarme contigo; yo quiero acostarme contigo y tengo que anunciar que así es, porque tengo derecho, soy un macho. También se cree con el derecho a sacarte del mercado anunciando al mundo que tu físico no te hace atractiva, no te hace "mujer deseable". Y es que el mundo del piropo va íntimamente unido al mundo del insulto más explícito. De la misma manera que los hombres pueden decirles a las mujeres "Chochete", "Vaya tetas/culo", "Qué guapa eres" (da igual que el piropo esté dicho "con mucho arte": no has pedido opinión, es un derecho otorgado sólo a los machos de la especie, por su supremacía sobre las hembras), son libres para emitir juicios en el sentido supuestamente contrario: "Fea", "Mira que eres gorda", y similares, pues quien siente que la sociedad necesita escuchar sus valoraciones en un sentido sobre el mercado de carne (de las mujeres), siente que también debe hacerlas en el otro sentido, tanto a gritos dirigidos a la mujer víctima de este abuso como en corrillos con otros hombres que estén en la calle en ese momento.

El machista piropeador se siente en la necesidad imperiosa de ordenar el mundo entre "tías buenas" y "feas", y cuenta con el que las que sean bendecidas con sus sacrosanta palabra se sientan halagadas y así le refuercen. Que le pregunten a las mujeres asesinadas de Ciudad Juárez qué pasó después de la fase de los piropos (Feminicidio precedido de torturas). Todas las mujeres sabemos intuitivamente que cuando un hombre desconocido te dice algo en la calle puede pasar cualquier cosa: desde que se limite a su agresión verbal (agresión porque no la pides y te la impone), a que intente tocarte o asaltarte. Muchas veces no respondíamos a la agresión de los piropos por miedo, porque sabemos históricamente, vivencialmente, que puede ocurrir cualquier cosa desde un mal rato a la peor de las torturas. Quienes se ríen de esta crítica de los piropos (feminista, y absolutamente lúcida y legítima; movimiento social gracias al cual al fin empieza a oírse más a menudo "la primera mujer que..." o el ahora generalizado rechazo a los malos tratos), se niegan a abandonar una práctica discriminatoria no porque ésta no lo sea, sino porque no les viene bien. Les gusta exhibir su hombría de ese modo, no pueden vivir sin ese ritual. Y se niegan a ver la relación existente entre sus rituales de hombría y el hecho social que es el trato a la mujer como objeto sexual al servicio del uso y del abuso del hombre (desde su utilización, medio en pelotas, para vender a los hombres coches o yogures, a la violación y la amenaza de violación, uno de los bastiones del patriarcado desde siempre). Por si esto no se entiende, aclaro más la idea:

El machista (recalcitrante, pues el machismo lo llevamos en la cabeza "por defecto", y hasta que nos lo cuestionamos) no puede entender por qué piropear está mal porque no puede respetar que la mujer tenga una opinión también, una mente; no puede ni imaginar que quizá a esa mujer no le guste que vayan por ahí desconocidos diciendo cosas de su cuerpo, y se siente ofendido si le respondes que no le has pedido opinión. ¿Ofendido por qué? ¿Porque rechazas "el honor" de que se fije en ti y te ponga una etiqueta? ¿Porque no estás dispuesta a aceptar el status quo de la organización jerárquica de la sociedad en un grupo que prima sobre otro por la fuerza? No tienes ni derecho a responder. A callar y a acatar, como siempre. Es un mecanismo retorcido como otros muchos: desde el más absoluto desprecio te anuncian que te aprecian.

Que haya mujeres que desean que los hombres les digan piropos (si es que las hay) no es una razón que justifique la práctica, que es, como he intentado explicar, uno de los "simpáticos" bastiones del machismo más misógino. Es un problema que habría que trabajar, para librarse de él. Basta que cambiemos los papeles: un hombre sí entendería que tiene derecho a protestar si gente de la calle va dando su opinión de si les gusta su cuerpo y sin conocerle siquiera.

Que la gente se diga cosas bonitas al margen de su sexo y considerando a la otra persona, y el contexto.

Que terminemos ya con esta práctica de atraso y abuso".

3 de noviembre de 2010

Falleció Andy Irons

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Ayer 02 de noviembre falleció en Estados Unidos una de las mayores leyendas del Surf mundial, Andy Irons un joven surfista de 32 años que fuera campeón del mundo en tres oportunidades distintas, el gran rival del archifamoso Kelly Slater, por su habilidad en las olas. El surfista deja a su esposa embarazada de su primer hijo.
Quiero en esta oportunidad hablar en primer lugar de la gran pérdida que este fallecimiento implica para el mundo del surf, pero además llamar a la reflexión acerca de cómo vivir nuestras vidas y es que siempre vivimos cuidándonos de pequeños detalles, cuando en realidad la muerte está a la vuelta de la esquina en las situaciones más inesperadas. Este joven deportista, contra todo pronóstico no falleció ahogado o golpeado contra unas piedras, aún cuando corrió las olas más grandes en las playas más peligrosas del mundo, esas donde la gente no se golpea, sino que muere, Andy Irons fallece de una enfermedad contraída por una picada de zancudo, y por algo dicen que cuando toca, toca.


En mi caso particular me ha impactado un poco la noticia, ya que los venezolanos contraen dengue tan fácilmente que a uno le parece una enfermedad usual y hasta un tanto improbable morir de ella, salvo que exista una complicación. En fin, extrañaremos ver a esta leyenda hacer figuras en las olas, que en paz descanse.