29 de marzo de 2011

Mujeres en la encrucijada: De la igualdad jurídica a la igualdad real

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La semana pasada, se estuvo realizando en el seno de la Casa que vence las sombras (Universidad Central de Venezuela) el Seminario “Mujeres en la encrucijada: De la igualdad jurídica a la igualdad real”, con el auspicio del Centro Venezolano de Estudios Sobre La Mujer, La Embajada de España en Venezuela, ONU Mujeres y la UCV. Durante tres días, mujeres venezolanas y extranjeras se dieron cita en la Sala E para tratar temas atinentes a la realidad social de las mujeres, especialmente en sociedades machistas como la nuestra.

Considero que se trata de una excelente iniciativa que debemos aplaudir y agradecer a sus organizadores, por cuanto se trató de un seminario en el que se habló de algo más que feminismo puro y simple, así pues, tuvimos la oportunidad de conocer acerca de las últimas labores realizadas en materia de género, dirigidas a conseguir una verdadera igualdad, y también de pasearnos por un temario amplio y múltiple, pero sobre todo interesante, el cual incluyó:

 Evolución de la inclusión de la mujer venezolana.
 Presupuestos públicos dirigidos a las mujeres.
 Empoderamiento de las mujeres.
 Visibilización de las mujeres en las estadísticas.
 Acceso a la justicia a mujeres víctimas de violencia de género.
 Visibilidad – invisibilidad lésbica.
 Finalmente, distintas expresiones visibilizadotas de la mujer en las artes, la cinematografía, la literatura y la narrativa oral. (Entre otras).

Sin duda alguna, fue una experiencia enriquecedora que me gustaría tener la oportunidad de repetir. En primer lugar, la manera tan completa de abordar el tema de las mujeres fue sencillamente fenomenal, por otra parte, tener la oportunidad de conocer experiencias como la española, nos permite accesar a maneras de implementar distintas políticas de género que han resultado exitosas para lograr la inclusión de la mujer, reducir los índices de violencia contra ésta y mejorar sus condiciones de vida.

Estas jornadas de trabajo, me dejaron un buen sabor de boca, una nueva gama de conocimientos y aprendizajes, así como, múltiples ideas de políticas que podríamos implementar en Venezuela para mejorar la situación de las mujeres, tanto heterosexuales, como lesbianas.
CONTINUO EL CAMINO DE UN SUEÑO: TRABAJAR EN POLÍTICAS EFECTIVAS A FAVOR DE LA MUJER VENEZOLANA.

14 de marzo de 2011

"Crímenes de Odio"

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El día de ayer, El Universal (uno de los diarios de circulación nacional más importantes de Venezuela), publicaba un reportaje titulado que a continuación compartiré con ustedes. Me parece interesante darlo a conocer porque es un retrato de las violaciones a DDHH que sufre la comunidad sexo diversa venezolana, frente a las cuales el estado se hace la vista gorda y la sociedad las ignora o justifica porque "ese carajo que mataron era mariquito". En fin, espero que lo disfruten y lo tomen con la seriedad del caso:

CRÍMENES DE ODIO

"A Luis Enrique Montilla, según dicen, le dieron varios balazos. Pero eso no fue suficiente: también lo degollaron con un cuchillo de cocina y lo lanzaron a una fosa abierta en un viejo cementerio barinés. Le acompañaba su amigo Baudilio Gallardo Bastidas. Ambos de 18 años, peluqueros de oficio. Gallardo intentó huir. Peor para él. Recibió un tiro en el abdomen. Sus victimarios no estuvieron satisfechos con tan poca cosa: cortaron su cuello con el mismo filo. No fue suficiente: le prendieron fuego mientras agonizaba.

Sobre ellos dijo un diario regional: "La comunidad de Barrancas resultó alarmada por el hallazgo de los cadáveres de dos jóvenes con tendencia afeminada". Una manera un poco torpe de aclarar que eran homosexuales. Sus padres los reportaron como desaparecidos ante la policía científica: los vieron vivos por última vez el pasado 11 de enero. Cuatro días más tarde los familiares encontraron los cuerpos en el cementerio de Pueblo Viejo, en Barrancas.

El asunto se resolvió así: Erik Mike Sepúlveda, de 19 años, orquestó la celada y el doble asesinato ayudado por cinco cómplices, dos menores entre ellos. La discusión por una deuda de 400 bolívares explica el asunto y la detención de los asesinos -con foto del cuchillo incluida- cerró el caso para efectos policiales.

A Rodrigo Durán le conocían como Xiomara. Una amiga vio cómo sucedió todo: ambas estaban en la avenida Libertador, en Caracas, haciendo trabajo sexual. Primero pasaron unos policías que les dijeron algunas cosas: lo de siempre, los insultos. Horas más tarde, desde un automóvil particular un hombre solo les gritó otro tanto. Lo común: ser insultadas y responder.

Al rato volvió el mismo sujeto. Detuvo el carro. Hizo señas, las llamó. Xiomara pensó que podía ser un cliente. Calculó muy mal: recibió seis balazos, pasó 11 días agonizando, hubo extraños problemas para atenderla en alguna terapia intensiva y murió, finalmente, durante una intervención en el hospital Pérez de León el 18 de mayo de 2009.

Chantal fue testigo de este asesinato: no hubo robo, no fue un cliente habitual que regresó molesto. Sólo hubo plomo. Pero no se atrevió a denunciar, ni a explicar cómo era el victimario. Se esfumó. Durante meses no regresó a la Libertador. Pero hay que trabajar y ese es el mejor sitio. Tuvo que volver. El 14 de enero de 2010, muy cerca de Pdvsa, la mataron de un balazo. Estaba sola. No la robaron. Nadie, fuera del CICPC, conoce el estatus de la investigación. En realidad, tampoco se sabe si ha habido tal investigación. En concreto: Yonatan Matheus, director general de la ONG Venezuela Diversa, ha intentado que le informen al respecto. Ha sido en vano.

Además del horror y la obvia orientación sexual de sus infortunados protagonistas, estas historias tienen otro elemento común: en su tratamiento policial y penal debería considerarse el concepto "crimen de odio" por encima de la salida tan sencilla de despacharlos como "ajuste de cuentas". Y ese factor no se maneja, entre otras cosas, porque no existe en las leyes venezolanas.

"Es una categoría que se refiere a agresiones y delitos cometidos contra una persona y que están asociados a prejuicios del atacante que pueden ser religiosos, raciales, por su nacionalidad o por su orientación sexual e identidad de género, real o percibida". La explicación es de Tamara Adrián, abogada y activista por los derechos de la diversidad sexual. El concepto incluye todo lo que contiene el Código Penal. Es decir, no se trata sólo de asesinatos.

Así lo define el Tolerance and Non-Discrimination Information System (Tandis): "Son hechos criminales cuyo motivo es el prejuicio. Este motivo es lo que hace a los crímenes de odio diferentes de otros delitos. Incluyen actos de intimidación verbal y hasta violencia física o daño a la propiedad. El término se refiere más a un tipo de delitos, o fenómeno, que a un delito específico. No es una definición jurídica y no todos los sistemas penales los reconocen. Los crímenes de odio tienen dos elementos: un delito y un motivo prejuicial. Sin delito no hay crimen de odio. Sin motivo prejuicial es un delito ordinario. El perpetrador siempre escoge a su víctima por pertenencia (real o percibida) en un grupo específico (étnico, religioso, sexual, con discapacidades, etcétera)".

La condición agravante

En lo que va de año se han identificado al menos 4 asesinatos que podrían ser tratados como crímenes de odio. En la lista están los dos jóvenes de Barinas. También Angel Segundo Pirela, 19 años, travesti. Se hacía llamar Angela, estudiaba peluquería quizás para abandonar la calle. Lo encontraron muerto en Maracaibo el 18 de enero. Sin, pómulo y cabeza: por ahí entraron las balas.
El registro no es completo. Se levanta apenas con lo que se publica en la prensa o con el comentario de calle. Problemas, muchos: las familias suelen esquivar la atención para que no se conozca la orientación sexual de las víctimas. Pero sin personal ni recursos suficientes y pese al secretismo que ya es norma en el CICPC, Venezuela Diversa contó siete casos en 2009. El de Sasha Estefanía (Carlos Velásquez), 28 años, transgénero, es uno. A las 6 de la tarde en la calle Los Cedros de la urbanización caraqueña La Florida, un balazo en la cabeza la dejó sin vida.

La mañana del viernes 3 de julio de 2009 encontraron el cuerpo de Jhon Carlos Molina Morales detrás del politécnico Santiago Mariño, en San Cristóbal: primero pensaron que era una dama, dice la nota de sucesos regional. Hasta que se constató que era "un transformista que actuaba en horas nocturnas". Otra torpeza del lenguaje que refleja parte del problema: ¿en qué se "transformaba" Molina? Murió a balazos. Como casi todos los del inventario.

¿Hay que asumir que todos los asesinatos de homosexuales, travestis y transgéneros son crímenes de odio? Támara Adrián explica que existe una suerte de convención internacional al respecto: "Si una persona gay, transgénero, lesbiana, sexo diverso, es asesinada, hasta prueba en contrario la hipótesis policial debe suponer que se trata de un crimen de odio y deben estar atentos a la presencia o no de elementos de esa naturaleza. El problema aquí es que no se considera el móvil del odio. Y si no se investiga no hay mucho que se pueda hacer".

Motivos fútiles, carga de prejuicio, posible relación con grupos fanáticos, presencia de signos particulares y, especialmente, ejecución con saña. Esos son algunos de los aspectos que -aunque varían de un hecho al otro- ayudan a identificar que se trate de un crimen de odio.

Lo de Barinas calza como ejemplo: "Ese fue un crimen de odio", dice José Ramón Merentes, de Unión Afirmativa Venezuela: "Muestra evidentes signos de desprecio por las víctimas: los degollaron, quemaron a uno, enterraron a otro".

La Red LGBTI de Venezuela, que reúne a diversos colectivos organizados de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgéneros e intersexuales; ha tratado de que la legislación nacional reconozca la existencia de los crímenes de odio. De hecho, reiteraron su solicitud formal ante la Asamblea Nacional -en documento del 22 de febrero de 2011 (ver nota complementaria)- a que la reforma a las normas penales incluya la tipificación de crimen de odio como agravante genérica en todos los delitos. Piden, además, que se designe una Comisión Especial para Asuntos de Diversidad Sexual en la AN.

Tamara Adrián, directiva de la red, asegura que en noviembre pasado intentó conseguir un derecho de palabra ante la comisión de diputados que discutía la reforma al Código Penal: "No respondieron".

El planteamiento no es aislado. Se trata de un aspecto inserto dentro de la aspiración a eliminar lo que consideran como "leyes segregacionistas por razón de orientación sexual o identidad de género". El asesinato es el eslabón final donde termina una larga cadena de hechos asociados con la discriminación y el prejuicio.

Venezuela Diversa comenzó a documentar los casos en 2008 a raíz de la muerte de José Eduardo Aranda, conocido por su "nombre social", Aranta: merideña, un balazo. "Tenemos un programa de prevención de VIH con las chicas que trabajan en la avenida Libertador. Y allí nos encontramos con sus problemas: palizas, acoso policial", explica Matheus: "La violencia contra ellas se ha incrementado y de eso no se habla. Se intenta justificar esa violencia y los maltratos por el tipo de trabajo que realizan, pero no se toman en cuenta sus derechos humanos. Lo que hacen es criminalizarlas y justificar socialmente las agresiones. Se niegan a reconocer que son crímenes de odio. Por eso empezamos el registro, para visibilizar esta situación".

Daniel Márquez, de Unión Alternativa Venezuela, advierte: "No existe una dirección especial en la Defensoría del Pueblo, ni en la Fiscalía que se ocupe de estos casos. En la Alcaldía Metropolitana había una oficina de atención a LGBTI donde recibían denuncias, pero la eliminaron al salir el alcalde Juan Barreto".

La única instancia, entonces, no existe más. Un estudio hecho en 2008 por Acción Ciudadana Contra el Sida, reflejó que 50% de los encuestados han sufrido agresiones por parte de cuerpos policiales o por privados debido a su condición de LGBTI . 89% de las agresiones no son denunciadas: 45% no lo hace por desconfianza al sistema y 28% por miedo o vergüenza. Se estima que hoy ese panorama sea peor. "Las pocas denuncias que se llevan a cabo no se procesan con categorías diferenciadoras", señala Adrián: "Muchas se catalogan como hampa común o crimen pasional. Y esa es una forma de invisibilizar la problemática".

"No todo crimen de odio termina en muerte", advierte Matheus. Por eso se hace seguimiento -o se intenta- a situaciones de acoso y maltrato a las personas de la "diversidad sexual". En sus recorridos por Caracas el equipo de Venezuela Diversa encuentra razones de alarma. Por ejemplo: a la homofobia de los cuerpos de seguridad se suma la de vigilantes privados de centros comerciales que hostigan con impunidad. "Hay un empeño por criminalizar el hecho de ser gay". A partir de esa idea resta poco para unir la cadena: "Violencia verbal, física, abuso de autoridad, extorsión y, finalmente, la muerte".
Autor: Oscar Medina

9 de marzo de 2011

Día Internacional de La Mujer

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Ayer fue el Día internacional de La Mujer y lo escribí nada al respecto porque estaba de viaje, pero también porque sentarme a estas alturas a hablar de un día comercial me parece quizás un poco absurdo. Fue interesante leer noticias sobre múltiples conmemoraciones de la fecha, en la ONU, en la UNESCO, pequeñas celebraciones entre académicos y ciertos colectivos sociales, pero me pregunto ¿realmente las mujeres necesitamos un día que nos conmemore? Me parece una completa hipocresía que todo se circunscriba al 08 de marzo, el mismo hombre que suele engañar o minimizar diariamente a su novia o esposa estaba ayer dándole una felicitación o mandando escritos a sus amigas féminas.

Es también un poco deprimente ver que la lucha de género se continúa librando, pero aunque se han ganado espacios, el camino se ve cuesta arriba. Hoy por ejemplo, recibí una felicitación de un hombre que hace 4 días estaba hablando de su amante y de quien se sabe mantiene cierta agresividad con su compañera de vida y me pregunté ¿este tipo de verdad tiene el descaro de decir cualquier cosa sobre el día de la mujer? Es lo que en Venezuela llamaríamos un “caradura”.

Ayer los diputados venezolanos se encontraban ofreciendo discursos sobre el tema, pero nadie se ha ocupado de meterle presión al gobierno para que acabe con la política del silencio en el caso de AVESA. Se trata, de un doble discurso: la mujer es linda, bella y maravillosa, un día al año, porque los otros 364 nos pisotean sin contemplaciones, esos días no importan, porque no se conmemora nada. Más grave aún es pensar que en palabras los gobernantes pueden decir cualquier cosa, pero en la práctica no contamos con verdaderas políticas a favor de las mujeres, reto a cualquier venezolano a que me hable de al menos una política eficiente de género implementada por algún gobernante, me atrevo a decir que nadie podrá decirme de alguna porque en la práctica no existen.
Con esto quiero llegar a lo siguiente: a mí no me regalen flores, no me feliciten por un día, prefiero que me valoren durante todo el año, porque yo como mujer sé lo que valgo y lo que soy capaz de hacer, no acepto menos de eso, ni me quedo sentada y conforme con la hipocresía de un día al año para ser olvidada durante el resto de éste.

Como decía ayer en mi cuenta en twitter: “Ni cachita, ni esclava, ni subordinada, ni pendeja, ni retardada, ni bruta, ni tonta, ni necesitada, ni reproductora. Ni coleto, ni insegura, ni sumisa, ni complaciente, no soy la que tu mamá pero tampoco soy su peor pesadilla… Ni cabrona para cachos, ni ciega para hacerme la loca, ni sorda para que me grites, ni pera de boxeo para ser golpeada… SOY MUJER Y PUNTO”. Hoy le agregaría que lo soy durante todo el año, durante ese mismo tiempo quiero ser valorada y respetada.

1 de marzo de 2011

Mujeres Invisibles

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Ayer tuve la oportunidad de reencontrarme con una de mis actividades favoritas: asistir a una obra de teatro, la escogida en esta oportunidad fue “Mujeres Invisibles” escrita por la venezolana Karlina Fernández.

Se trata de una pieza que recomiendo ampliamente para su próxima temporada, entre risas, poemas y música, nos lleva a hacer profundas reflexiones. Cuenta la historia de cuatro mujeres lesbianas, cada una con sus preferencias, sueños, esperanzas, expectativas y maneras de manejar y asumir su sexualidad. La obra se presentó en un local caraqueño llamado Barrabar, el cual encontré extremadamente agradable y acogedor.

En la pieza, la autora se pasea magistralmente por múltiples escenarios muy conocidos dentro del imaginario social de la lesbiana venezolana y también de la universal, quizás una de las cosas que más me gustó de la obra es el hecho de que entre escenas trae a colación hechos históricos o pequeños comentarios sociológicos que llevan al espectador de un panorama cómico a uno completamente serio y reflexivo. Por otra parte, transmite conocimientos al público, así pues, le enseñan a los menos entendidos de dónde provienen términos como lesbiana o cachapera.

En un ambiente encantador, el público se mete en las historias a tal punto que llora y ríe con estas cuatro mujeres, sin duda alguna, una obra que encontré fenomenal y que todas las mujeres lesbianas o bisexuales deberían ver, así como también los heterosexuales para que aprendan a ver la sexodiversidad con unos ojos más serios.

En fin, lo único que no me gustó mucho fue el horario de las funciones, lunes a las 9:00pm, aunque un poco antes de esa hora abren el local, la presentación no comenzó hasta pasadas las 10pm y terminó a las 11:30, para futuras temporadas yo podría sugerir que la presenten un poco más temprano (de preferencia en Barrabar que me encantó y le da un plus a la pieza) o que cambien las funciones para el final de la semana.

SINOPSIS OFICIAL (Cortesía de Rumberos.net): "MUJERES INVISIBLES es una pieza teatral tragicómica realizada por 8k Producciones, original de Karlina Fernández, dirigida por Catherine Martellini y con una puesta en escena de Pepe Domínguez. Los artistas encargados de desarrollar esta gran producción son: Rossana Hernández como Carmencita, Yuri Pita como Pao, Suki Landaeta quien representará a Ivana y a Teresa, Sthephany Domínguez como Alicia y la única figura masculina Jean Carlos Rodríguez como Pedro.

Cada uno de los protagonistas narra su historia desde distintos puntos de vista: Carmencita asegura estar “clara” en la vida, Pao lucha para distinguir la línea que separa el amor y la amistad, Alicia siempre dispuesta a descubrirse y a explorar el mundo gay, Ivana se debate entre la confusión y las apariencias, Teresa no se sabe si “es” o sólo disfruta el momento y Pedro un hombre que no logra entender que está con una “MUJER INVISIBLE”.

Cinco mujeres y cinco historias diferentes se mostrarán en esta obra en la que cada uno de sus personajes persigue un único propósito: mostrar los matices de la homosexualidad femenina".