29 de noviembre de 2011

¿En qué momento nos jodimos tanto?

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Hace un par de días conversaba con un amigo y, mientras tratábamos dos venezolanos de explicarle a una amiga extranjera la situación de nuestro país, comenzamos a rememorar momentos de nuestra historia reciente. Recordamos en principio, el 11 de abril y Julio me hizo reflexionar sobre lo siguiente: nadie se acuerda del nombre de los muertos de esa fecha, él en cambio recuerda con claridad al señor Tortosa, el periodista. Esto me hizo rememorar muchas cosas y me ha mantenido pensando durante todo el fin de semana.
¿Quién lleva la cuenta de todo aquello por lo que hemos peleado unos meses y luego olvidado? Definitivamente, nuestra mala memoria y nuestra capacidad de adaptación en temas de política es terrible para nuestra historia. Un ejemplo sencillo: cuando comenzaron los apagones, el gobierno decía que era producto de una sequía ¿se acuerdan? pues bien, tenemos más de dos años sufriendo apagones constantes y ya simplemente nos acostumbramos. Esa costumbre nos lleva, tal como es nuestra característica venezolana, a terminar haciendo chistes sobre cualquier cosa: chistes de que no hay luz, de que no hay gas, de la inseguridad, de lo mentiroso que es Chavez, de cualquier cosa deprimente en nuestras vidas. 
A mí se me ocurre pensar ¿en qué momento nos jodimos tanto? porque es muy, pero muy triste, echar un vistazo a unos años atrás en nuestra historia y recordar que la Venezuela de mis 17 años era muy distinta a la de los 27, que poco a poco nos hemos llenado de temores y represiones, que también hemos ido careciendo cada vez de más cosas, y lo peor de todo, nos acostumbramos a todo esto. Pareciera que nuestra capacidad de luchar por algo se agota en un corto plazo, que de algún modo preferimos volver rápidamente a nuestra comodidad cotidiana y dejar de luchar por el país que queremos. Sé que muchos se sentirán aludidos y ofendidos por esto, pero cada uno, a su manera, y ¿por qué no? incluyéndome a mí misma, tenemos alguna razón para sentirnos cansados y haber dejado de luchar por Venezuela (o, al menos, para ya no luchar con el mismo ahínco que antes). Es triste ver que dejamos de estar en la calle, que es normal asumir que te van a robar el teléfono, que te van a matar en la calle, que no vas a conseguir carro para comprar, que el salario cada vez alcanza menos para comprar una gama de productos cada vez más escuálida, que cuando le quitaron la concesión a RCTV juramos mantenernos en las calles hasta que se restituyera la señal, y unos años después, simplemente nos acostumbramos a que el "canal 2" de nuestros televisores, ahora se llama TVes. 
A mí sí me deprime ver que hay países limpios, donde la mayoría de las cosas funciona bien, en los cuales la inseguridad no es una preocupación y los gobiernos no son una razón más de amargura. Pero lo que más me deprime, ver que hay países en los cuales la gente lucha por derechos de cuarta generación, mientras en ese pedacito hermoso de tierra que me parió, seguimos arañando un mínimo de derechos fundamentales. Y es que ciertamente, algunos grupos se hayan completamente desprotegidos, ello sin contar con las constantes violaciones de los derechos que sí tenemos. ¿Cómo prospera un país en el que hasta la mejor normativa se convierte en letra muerta?.
Disculpen, pero me embarga la tristeza y se apodera de mí la frustración cuando pienso en esas cosas. Como hablaba ayer con una antigua bloguera en twitter: yo me acuerdo cuando uno iba al teatro una vez cada quince días y el salario alcanzaba, yo me acuerdo cuando uno iba al banco y decía "quiero comprar $1.000" y a los diez minutos los tenía en mano, yo me acuerdo cuando en mi casa se hacían mercados grandotes y el salario alcanzaba, yo me acuerdo cuando una docente podía pagar universidad privada para sus hijos y el salario alcanzaba, yo me acuerdo cuando uno iba a buscar trabajo y nadie le decía "lo siento, tú firmaste", yo me acuerdo cuando uno iba a su oficina a trabajar y no a autocensurarse por miedo a perder su sustento, yo me acuerdo cuando en tu oficina nadie te obligaba a ponerte una camisa roja y salir a la calle gritando "Pa' lante comandante". En esta variedad de "yo me acuerdo", una de las cosas más deprimentes es llegar a la tristísima conclusión de que los gobiernos anteriores (paupérrimos, ineficientes y culpables de que Chavez llegara al poder) fueron mejores que el gobierno actual.
Para finalizar, quiero hablarles del "yo me acuerdo" más triste. Yo me acuerdo cuando cada cumpleaños que pasaba uno contaba con más gente que el anterior, porque en ese año habíamos hecho unos cuantos panas más que agregar a la lista de amigos; cuando todos teníamos sueños y esperanzas, porque nosotros, los jóvenes, creíamos que podíamos llegar a ser el país que debemos ser. Lamentablemente, esto es un "yo me acuerdo" porque como bien apunta una amiga mía, cada año que pasa nuestros cumpleaños son menos recurridos, puesto que consecuencia de tanta crisis,  año tras año, tenemos más amigos marchándose a vivir al exterior. Y aquí agregaré otro más: yo me acuerdo cuando alguien se iba a estudiar al extranjero y al terminar regresaba porque Venezuela era un país con oportunidades. Lástima que ahora todo aquel que pisa otro país, termina irremediablemente deseando no volver a vivir jamás en Venezuela. Quizás volver sí, pero de vacaciones solamente. Se trata de una inumerable cantidad de emigrantes venezolanos que viven en el extranjero cargando con esas raíces de las que no sepueden separar. Gente que lleva en el alma ese sabor a cacao, coco, tambor, gaita y joropo, las playas, los médanos y Canaima, gente que se conmueve hasta las lágrimas al escuchar el "Gloria al bravo pueblo",  pero que tienen la certeza de que volver no es una opción; porque al parecer, en cualquier otro sitio hay más posibilidades de progreso que en su tierra natal.
¿Cómo progresa un país con tanta fuga de talentos? ¿Cómo arreglaremos esto si se nos están marchando los cerebros? más aún, ¿en qué momento una tendencia política se convirtió en algo más poderoso que nuestros méritos? ¿cuándo loel trabajo duro dejó de ser la garantía del éxito?. Disculpen, pero yo no recuerdo en qué momento nos jodimos tanto.

22 de noviembre de 2011

Ideas sueltas para un sentimiento complejo

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Así, entre todas las cosas, así como siempre. Cuando menos te lo esperas llega algo que habías deseado largamente.
 El tiempo me ha dado espacio para pensarte y repensarte. Hay algo en esto, hay algo en tí, hay algo más. Un presentimiento, una sensación, una paz en medio de esta intranquilidad; quizás comienzas a ser tú, la inquietud en medio de mi calma. Despiertas una ola en mi alma, con esos pequeños gestos que adivinan la combinación del candado en mi pecho. Eres como el sabor de un guiso preparado a fuego lento, una cocción que se ha tomado el tiempo debido para cada cosa, una gama de texturas que se quedan en el paladar por mucho tiempo. Te olfateo en la distancia y me resultas tan presente.
¡Agridulce! Sabor bendito de contextos perfectos. Dulce en la amistad, ácido en la amargura, mixto en los segundos de esos encuentros con premura. Más allá, tengo la sensación de que esto es algo del más allá, no es un segundo, sino una conjunción de tiempos que transcurren relativamente según las circunstancias. Y es que tú, al no ser segundo, permaneces, pero ya no con ese apego de la eternidad, sino con la pertinencia de aquello que se sabe perecedero. Hay una cierta seguridad en la imposibilidad de perdernos, considerando que es imposible extraviar aquello que no se tiene, y visto que aquí no hay sentido de pertenencia, nos mantenemos en la tensa calma de quien conoce el azar de la ruleta: perder / ganar. 
Con que paciencia se teje una red de conexiones fuertes como la cuerda del marinero. Esto vino poquito a poco, sin las prisas del desespero que es tan experto en arruinar los momentos. ¡Que inmensa la sabiduría del dejarse llevar! Sorteaste barreras, haciendo un agujero por vez y al juntarse todos, resultó esta barrera ser un colador por el que se filtran las cosas buenas. Lentamente, alcanzamos otro nivel de intimidad. Te me haces tan presente e imperceptible, estás y no ¿y a quién le importa la diferencia? Yo me voy y tú te quedas o tu te vas y yo me quedo, en el zig-zag de nuestros destinos nos cruzamos, nos separamos, nos encontramos, nos vamos y nos quedamos. Amada inestabilidad, pequeñas dosis de un buen veneno de esos que matan lentamente. Perfume medido, explosivo en el principio, paciente en el proceso, extremadamente duradero. Que permanezca tu amor en mi deseo y mi beso en tu recuerdo. Bendito sea cada pequeño momento en el que se me da la fortuna de conocerte en el detalle. 
Vida afortunada, ocasión maravillosa aquella en que me cruzó por primera vez con tu mirada. Preciso pasado que me destruyó para hacerme renacer en tu pecho. Gracia oportuna, has llegado suavemente como una seda, yo te enfrento como mortal y que el azar decida hasta cuando te quedas.

15 de noviembre de 2011

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Hoy llego a mi casa y me entero de que los estudiantes propusieron un debate con los candidatos a las elecciones primarias, una propuesta sin duda excelente, con emoción (y susto también porque de nuestros políticos se puede esperar cualquier cosa) me siento a ver los videos por youtube. Ahora, después de sopesarlo, quisiera plantear algunas cosas.

PRIMERO: ¿Cuál fue el debate? o mejor dicho ¿qué fue esto?. Estamos claros en que no se trató de un debate, por cuanto nadie refutó las ideas ajenas. Me pareció más bien un espacio en el cual los precandidatos presentaron una lluvia de ideas, en muchos casos, no muy cercanas a las realidades.

SEGUNDO: Tengo el mal sabor de boca que te dejan unos políticos que se pasean por las tangentes de los asuntos sin llegar al fondo de éstos. Dicho de otra manera, con muy contadas excepciones, ningún precandidato contestó lo que los estudiantes les estaban preguntando, al contrario, se fueron por los lados de los asuntos, sin contestar las preguntas, que para mí, fueron muy claras.

TERCERO: Los candidatos malgastaron tiempo valiosísimo hablando de lo mal que Chavez está haciendo las cosas. Cuando decían cosas como por ejemplo "adoctrinamiento educativo", yo me quedaba impresionada. Me refiero a que todos sabemos lo que el gobierno actual está haciendo mal, por algo estamos a la espera de las primarias, no nos interesaba escuchar más de lo mismo. Los precandidatos no están allí para hablar mal de lo que ya existe, sino para presentar propuestas.

CUARTO: Hablando de presentar propuestas, se me ocurre preguntarme si nuestros políticos estarán familiarizados con lo que esto significa. Con tristeza debo aceptar que lo que hicieron los políticos el día de hoy (desde mi humilde punto de vista) fue presentar una lluvia de ideas sobre temas, prometer montones de cosas de la boca para afuera.
"Hay que fortalecer, hay que crear, hay que acabar con...", fueron las frases más populares en las bocas de nuestros políticos, y yo me pregunto ¿cómo piensan lograr lo que prometen?. Aquí todos estamos claros en cuáles son las cosas que deben ser cambiadas, pero esta hubiera sido una buena oportunidad para que nuestros precandidatos nos dijeran cuáles medidas precisas y concretas pretenden implementar para conseguir todo aquello que nos prometen.
Para quienes estén pensando que exijo mucho, a mi me parece que pido lo justo y necesario. La manera de implementar una medida es quizás lo más importante, de su pertinencia o incoherencia dependerá el éxito o fracaso de la política escogida. ¿No me creen? Pongo a su disposición un ejemplo claro: Las misiones chavistas. Sí, esas mismas, porque en teoría las misiones son medidas que podrían ayudar a solucionar algunos problemas educativos, pero la manera en que éstas han sido llevadas a la práctica, el personal escogido para hacerlo, los enfoques ideológicos utilizados y el desdeñamiento de políticas de calidad, han convertido a las misiones en un vil engaño para los estratos más pobres de nuestra sociedad, es decir, en un completo fracaso. 

QUINTO: Me parece que no hubo debate, ni tampoco fue un espacio para presentar el llamado "plan de gobierno", cosa que se ha perdido en la política venezolana. El voto consciente señores, comienza por votar por el político que presente las mejores propuestas de distribución del presupuesto público, propuestas educativas, propuestas de seguridad, propuestas para fortalecer la salud, etc. Mientras no veamos esto, estaremos votando por "Mesías" y si quieren ver las consecuencias de votar por alguien que propone sin ideas concretas, los invito a darse un paseo por nuestra historia reciente, algo así como los últimos 13 años en nuestro país. 

SEXTO: Me quedé con ganas de escuchar algunas propuestas dirigidas a lo social, que sí señores es lo más importante en un país. El éxito de una nación viene dado por la conjugación apropiada y armoniosa de sus programas sociales y sus políticas económicas. Son estas cosas en conjunto, lo que al final generan resultados favorecedores en la vida diaria de los ciudadanos, que es el fin último del Estado y el Gobierno. Principio básico de derecho administrativo, aquello de que "la administración pública está al servicio de sus ciudadanos".

FINALMENTE: No todo puede ser crítica. Algo que es imprescindible apreciar en toda su magnitud, aplaudir, reconocer y agradecer, es que hoy presenciamos algo distinto. Después de 13 años de monólogo presidencial, en el que sólo Chavez ha sido el único con derecho a presentar sus ideas, por demás retrógradas y repetitivas, estuvo de maravilla, tener un panel con ideas distintas, personas distintas, voces diferentes, puntos de vista variados. ¿No es divino tener un abre bocas que nos recuerde cómo se hacen las cosas en democracia? yo creo que sí. Que maravilla que al menos los cerebros jóvenes de este país aún tienen ideas democráticas para ponerle las pilas a nuestros políticos.
Cierro estas líneas, con el deseo de que nuestros políticos mejoren, porque a diferencia de mucha gente en la oposición, no me conformo con escoger "lo mejor de lo peor". ¿Por qué hay que ser conformistas y mediocres? No señores, nuestra larga historia de políticos terribles nos ha dejado un país en ruinas, la reconstrucción del mismo debe comenzar en este preciso momento porque "pa' mañana es tarde". Yo sí me siento con derecho a exigir políticos buenos, no mejores, sino realmente buenos ¿ustedes no?