6 de marzo de 2008

Vivencias de un chamo venezolano

ESTO ME LO MANDARON POR EMAIL Y DECIDÍ COMPARTIRLO CON USTEDES PORQUE ME PARECIÓ EXCELENTE, AUNQUE HAY CIERTAS COSAS CON LAS QUE NO ESTOY DE ACUERDO, ES ALGO QUE MERECE SER LEÍDO:
"Nací en la clínica Leopoldo Aguerrevere, municipio Baruta, de una familia clase media alta, mi papá era ingeniero civil de la central (se graduó tarde> porque Caldera cerró la universidad) , mi mamá siempre fue ama de casa, en esa época casi todas las mujeres hacían un curso secretarial con mención en taquigrafía. Tengo 2 hermanos, la mayor pasó su adolescencia en los años 80, es decir con las fotos con copete, y la ropa de colores fosforescentes; son las fotos que nadie quiere ver ni recordar, a menos que quisiéramos burlarnos. Mi hermano menor es el típico que llegó con la pierna raspada a la casa por que se tiró por una bajada que queda cerca, con una carrucha y no supo agarrar bien la curva. Tengo familia en toda Venezuela, desde Maracay, hasta San Cristóbal, y por supuesto los primos maracuchos
Mi familia es tan grande que es casi obra de Dios que no me haya casado> con una prima lejana.. Estudié en un colegio del este de Caracas, nuestro equipo de fútbol era el mejor, o por lo menos eso le decíamos a todo el mundo. Llevé lonchera hasta 6to. grado. Tuve buenos y malos profesores, en mi salón éramos como 30 y todos teníamos sobrenombre, conmigo estudió: El Portu, Mono y Pata e palo. En 5to. año hice todo lo imposible por ir a todos los festivales de gaitas (a mi mamá no le gustaban y me costaba un mundo conseguir el permiso); saliendo de uno de ellos me robaron el reloj
De viaje de graduación del colegio me fui a Margarita con mis panas, en busca de novias, y nos devolvimos sin nada. (Fuimos en la época equivocada, creo que ellas llegaban después). Me saqué la licencia legal; todos los demás pagaron, yo me estudié el librito
El examen del CNU me lo dictaron, una cosa que me pareció horrible, pero gafo no fui y copié cada una de las respuesta que me iban diciendo
Entré por prueba interna a la Universidad Simón Bolívar, una universidad con un impresionante contraste de clases sociales
Mi familia tenía un apartamento en La Guaira. Los fines de semana, antes de salir para la playa, siempre desayunábamos en la panadería que queda> cerca de la casa, un cachito de jamón y jugo de naranja, para mí desde la panadería empezaba la diversión
En vacaciones de Semana Santa iba a Margarita (un verdadero desastre), no faltó nunca el que decía: ¡Esta isla se va a hundir! Por supuesto en playa El Agua conocía a una empanadera que me preparaba una empanada de pabellón especial (doble carne) y me tomaba de salida una buena cocada en Cimarrón
En una cola, saliendo de Pampatar, prometí no volver a la isla en esa fecha. Eso lo hice quizás porque ya estaba enamorado de mi novia. Si no, creo que hubiese vuelto dos veces más por lo menos
En las vacaciones de trimestre nunca me faltó un viajecito a Choroní, o a Cuyagua en carpa. Los drogadictos siempre se ponían al final de la playa. Creo que ahora este destino es más comercial, pero la primera vez que fui> casi teníamos que pescar nuestro almuerzo Los primeros carros de mis amigos fueron Fiat 1 o Corollas; al pana rico le dieron un machito, cosa que creaba envidia entre los que no lo teníamos: 'cuando trabaje me lo compro', Eso dijimos casi todos. ¡Nos encantaba el machito! A mis cumpleaños iban como 100 personas, 75 que no conocía, pero si llevaban mujeres no me importaba
Hice mi pasantía en PDVSA, por supuesto que entré con palanca, el papá de> un amigo me ayudó. Durante esta época aprendí a hacerme el nudo de la> corbata, y también que en PDVSA trabajaba el doble de gente de lo que se necesitaba.
Mi arepa preferida es la pelúa. Antes me comía la de queso guayanés hasta que un día, a las 5:00 a.m. después de una buena fiesta, me salió una mosca en el queso, y más nunca me atreví a pedirla. Me encanta el llano de Barinas, montar caballo, ir en camioneta a Aguaro Guariquito, soy bueno jugando dominó, conozco toda Venezuela menos el Delta, porque es muy difícil> llegar allá.
Me encanta mi país, mi gente, hablar español, mi acento, el cachito de> jamón, el cocosette, la empanada de pabellón, los perros de calle El Hambre (de cualquier ciudad), las cocadas de Cimarrón, y un buen guinde en una hamaca. Ahora, también detesto las colas de Caracas y odio a los motorizados que hacen caballito cuando la luz se pone en verde en el semáforo.
Mi familia paterna era italiana, todo comenzó con un abuelo que se vino a principios del siglo pasado en busca de fortuna. Y claro está, fuimos en el 2000 al consulado a reclamar nuestro pasaporte, pero lo hicimos tarde: nos dieron la cita para después de 5 años. Nadie imaginó en esa época que en un futuro toda Venezuela quisiera buscar sus raíces europeas, y mucho menos que> todos fueran a la vez. Ahora en este momento, no sólo las raíces europeas> son atractivas, sirven las colombianas, rusas, chilenas, argentinas, etc.
Tener el pasaporte europeo no solo me trajo tranquilidad, también varias proposiciones de matrimonio (en tono de broma) de aquellas amigas que eran> venezolanas de pura cepa.
Por supuesto que me casé con una venezolana, igual a mí, (pero con pasaporte alemán) que tiene una familia igual a la mía. Que le encantan los perros que venden en la Trinidad en frente del bingo, que es caraquista igual que yo (no sé si hubiese aguantado que fuese del Magallanes, es full fanática).
Ella tuvo casi las mismas vivencias que yo, pero claro con los planes típicos de mujeres. Es una mujer única y maravillosa. En ningún otro lado del mundo hubiese encontrado a alguien parecido.
Firmé contra el presidente Chávez desde el muro de Santa Rosa, para atrás.
El 11 de abril estuve en las escaleras del Calvario, marché en cuanta marcha pude, hasta que me cansé. Y desde las elecciones del referéndum revocatorio contra él, no he votado más, porque creo que si nadie sale a la calle el día de la elección es la mejor forma de demostrar que nadie esta con él. Y estoy seguro que somos más y el CNE tiene la balanza inclinada para el lado que no es.
Hace como tres o cuatro años empezó todo, o por lo menos así lo empecé a sentir. Dejé de ver a mis 'amigos' (amigo: todo aquel que alguna vez conocí). No faltaron encuentros con gente de la universidad o del colegio,> donde se hiciera la siguiente pregunta: -¿Qué es de la vida de Juancho?
-Chamo se fue para Canadá-
-¿Y de este que vio matemáticas con nosotros, como es que se llama? El que se copió el problema que no era, ¿te acuerdas?-
-Claro, Rodrigo, se casó y está en Australia.
-¡Coño, tan lejos!
Van pasando los años viendo como las celebraciones de mi cumpleaños se hacen cada vez más pequeñas. Últimamente ya amigos no tan alejados, (los verdaderos, los que me sé sus nombres, sé quiénes fueron sus novias, sus cosas, etc.) están en Canadá, Australia, Costa Rica, España, Estados Unidos. Creo que estos son los destinos mas cotizados, aunque hay uno que se fue a Brasil. He depurado varias veces la agenda telefónica del celular. Al principio sonaba chévere:
-Oye tienes casa en Toronto, te puedes quedar cuanto quieras.
-Ya sabes, si vas a Miami a comprar cosas, puedes quedarte en mi casa.
Y uno sonreía: Oye, verdad que sí, gracias
Creo que el porcentaje que se ha ido, de mis conocidos, es del 70%.
Inicialmente pensé que iba a ser temporal, los postgrados duran dos años máximo, luego se regresarían. Pero nada, ninguno regresa. Creo que pasa lo mismo con la gente mayor, para ellos puede ser más difícil. Uno oye que algunos regresan, pero creo que son más los que no lo hacen. Los jóvenes> tenemos más aptitud para adaptarnos. No es extraño ver familias dividas por la distancia, esposas e hijos fuera, mientras el padre trabaja acá.
No era difícil prever esto ya que, poco a poco, los venezolanos nos fuimos acostumbrando a vivir mal, a sentirnos en un país extraño, un país que no es de nosotros, a sentirnos extranjeros en nuestro país. Sitios que antes visitábamos, ya no vamos, paseos que hacíamos ya no los hacemos, cada vez compartimos menos, y nos sentimos presos entre dos municipios y el aeropuerto (por ahora). No sé si nosotros nos merecemos este país, o lo merecen las personas que lo tuvieron en sus manos y no hicieron nada para arreglarlo.
Lentamente dejamos que nuestras urbanizaciones se cerraran con unas casetas de vigilancia inútiles, en vez de haber reclamado desde un principio seguridad a las alcaldías. Nos acostumbramos a seguir derecho cuando pasábamos en frente de nuestra casa porque el carro que teníamos atrás llevaba dos minutos en nuestro retrovisor. Nos volvimos paranoicos y a veces con razón.. Lentamente nos hemos acostumbrado a vivir en un país donde en el supermercado no hay carne, pollo, leche, huevos, margarina, aceite, o pañales. Y ¿qué hemos hecho? ¿Reclamamos? ¿Quemamos carros (como en Paris)?
¡No!, salimos a sortear otro automercado donde haya lo que no había en éste, o simplemente resolvemos como sea. Sólo un: ¡Qué bolas, esta vaina! (no dicho muy duro, mucho menos gritado, porque si la Sra. que tenemos al lado está con el proceso, tenemos que respetar su manera de pensar). Aún nos queda educación. O por el contrario, y peor, nos da pena hablar.
Entre nosotros no es raro oír a alguno que está buscando un crédito del gobierno, de esos que le van a dar 4.000 millones. Y nadie conoce al primero que se lo hayan dado. Entre los empresarios uno oye que tienen la misma preocupación: ¿Qué va a pasar? ¿Qué vamos a hacer? casi ninguno quiere invertir en una nueva planta, o una máquina más grande, 'Sí, estamos vendiendo mucho (o todo), pero ni de broma compro el galpón de al lado para ampliar el negocio, a ver si me lo quitan'. No es extraño oír: 'Este país es para sacar plata.', 'Aquí es donde está el dinero.' La filosofía que los rige dice: Mientras haya dinero estarán acá, pero no por el país, sino por la plata. Y el consejo general de todos es: 'haz plata y sácala en dólares'.
Me pregunto ¿en manos de quién está nuestro país? y ¿en manos de quién estará en diez años? si todos los buenos se fueron. No es que no se quede nadie valioso, sino que la gente valiosa que se quede, dentro de poco hará equipo de trabajo con los mediocres. Lo mismo que sucede en las empresas pasa en nuestra vida, 'para qué vamos a comprar eso. Y si nos tenemos que ir corriendo, esa cosa no nos la compra nadie'. En Diciembre pasado no faltó el> que dijo: 'Por favor que mi regalo sea una maleta. Que tenga 30 cm. Y no pese mucho'. Además hemos llegado a pensar que cualquier persona que hace lo contrario es chavista. 'Viste al de la esquina, se metió a chavista, está haciendo un piso más a su casa'.
¿Cómo se saca a un país así adelante? Sin gente de la buena, sin familias, sin esperanzas, sin planes.
No culpo a los que se fueron, culpo a los que hicieron que se fueran, a los que destruyeron nuestras familias, y lo peor: nuestras esperanzas. A los que hicieron que los abuelos conocieran a sus nietos por camarita web. A los que destruyeron nuestras parrillas de los domingos, a los que hicieron que la celebración de mi cumpleaños sea cada vez más pequeña. A los que hicieron que nuestro messenger esté lleno de gente que nunca vemos. A los que lograron que nuestro arbolito de navidad guarde regalos hasta julio, fecha en la vienen a visitarnos. A los que hicieron que globovisión.com o noticiero digital sean nuestras páginas de inicio. Culpo a los que lograron que algunos venezolanos llevaran a cabo su plan 'B'. Creo que debemos cambiar el plan B por el plan A. ¿Cuál es mi plan B? Echarle bolas al plan A. El país y nuestras familias están mal y estarán peor, si no cambiamos la apatía que sentimos ante lo que sucede a nuestro alrededor, el sentirnos derrotados, el haber perdido el ánimo de gozar la vida. El tener planes difusos no nos ayuda, no se puede vivir sin esperanza; y aún más grave, el sentirnos como si nos quedáramos sin armas: sin marchas, sin paros, sin elecciones, sin poder hacer nada. Claro que existe una manera, es verdad, no la hemos encontrado pero no hay duda de que existe. Ya sabemos como está el país, vivamos o no en él, no podemos ser quienes lo hundan más con nuestro pesimismo y nuestra apatía.
Es verdad, en nuestro alrededor se respira un aire que nos dice a cada> minuto que somos la generación más afectada, los que no podrán disfrutar de montar un negocio con sus amigos, o que ninguno de nosotros será concejal, alcalde o ministro. Que los negocios que montemos estarán siempre en nuestras mentes porque nos da miedo llevarlo a cabo. Y que las compañías en las que trabajamos, y queremos hacer carrera, están amenazadas.
Nuestros papás tuvieron todo lo contrario: un país de oportunidades y de crecimiento, tuvieron algún amigo alcalde o montaron negocios con sus panas, creo que por eso algunos no entienden muy bien a los hijos que se van, definitivamente deben entender que ésta no es la Venezuela que ellos vivieron, por eso creo que para que nuestra generación no sea la que más perdió, debemos definirnos, y si nuestro plan A es estar fuera, entonces que vivamos con intensidad y que seamos los mejores en lo que hagamos, para que dejemos el nombre de los venezolanos muy en alto; que no seamos quienes más porquería hablan del país. Si en cambio nuestro plan es quedarnos, que así sea y no vivir con la mente afuera y nuestro cuerpo acá, quejándonos silenciosamente cada veinte minutos. Y que cada vez que oigamos una cadena de esas en la que él habla de más, no meditemos ante el televisor: '¿Será que empiezo a vender todo?. .. y nos vamos a Miami, pero ¿qué carajo voy a hacer en Miami?... porque para Europa ni de vaina; es carísimo gastar en euros.' Tenemos que saber que decidimos quedarnos y ya.
Yo particularmente no quiero ser parte de la generación que no hizo nada> con su vida, porque en mi plena edad productiva estaba el presidente que tenemos. Sí tengo planes con mi vida y con mi familia, sí sé lo que quiero en la vida. No les niego que algunas veces he apostado a mis planes y he perdido, pero así es la vida: en unas se gana, en otras se pierde, y como> dice mi esposa 'esta es la vida que nos tocó vivir'.
Yo sólo espero no ser el que apague la luz.
Rafael Baretta
Un venezolano al que le encanta desayunar cachitos de jamón en la panadería del Portu".

11 comentarios:

Blog de LuisMA dijo...

Ese testimonio representa a un 5% de la población. Preguntale a la gran mayoría de marginados.

el fantasma dijo...

Hola Negra. Primer comentario por acá así que perdóname la confianza, pero ya sabes cómo es esto de la web 2.0

Iba a decir que me parecía bastante tonta la reflexión del "chamo venezolano" ¿por qué? porque si bien es cierto que contiene grandes verdades, no es menos cierto que parece estar construida sobre una visión del mundo demasiado cerrada, parroquial, centrada en los valores de una clase media que sinceramente en mi país, Venezuela, deja muchísimo qué desear. Entre otras cosas porque desprecia al conocimiento aunque en público proclame lo contrario, porque no valora la alta cultura aunque quiera hacer creer a todos que sí lo hace y porque eso de la moral parece traerla sin mucho cuidado a pesar de sus protestas en sentido contrario. No nos engañemos: aquí toda esa famosa clase media ha sido siempre acomodaticia y complaciente con el poder de turno. Muchas veces he escuchado esa estupidez de "mi corazón es escuálido pero mi bolsillo es chavista". O la no menor tontería de "no me meto en política porque yo, si no trabajo, no como". Je! están llegando tiempos en los que aún trabajando no se va a poder comer.

Sí, iba a decir que esa gran reflexión supuestamente llena de verdades era medio gafa.

Pero, al lado del comentario de luisma, la reflexión de este muchacho Baretta es un prodigio de profundidad discursiva.

Birrilly dijo...

Coincido con el fantasma mi corazon el escualido y mi bolsillo y mi vida del color del dinero, y con respecto al creyon de luisma jajajajajaja ¿si es verdad es el 5% de la poblacion por que los que de verdad tienen los cobres estan es en el gobierno no crees? y con respecto a tu post jejejejeje me emociono mucho la historia de panas pero mejor hubiese sido si editas la parte de la politica q siempre lo daña todo, un beso y exitos.

Curiosa dijo...

La gente y la tolerancia Dios mio, por eso estamos como estamos...
Esta parte me tocó mucho: "A los que hicieron que nuestro messenger esté lleno de gente que nunca vemos. "
Porque en mi caso y SE que en el de muchos es cierto y duele, duele ver como uno a uno se tevan los panas, la familia y hasta la ilusiones.
Respeto a cada quien, al que se va y al que se queda, eso es muy personal
Excelente post al que gracisa a Dios no le editaste nada.
Un besito

VICTOR SERGIO LAZCANO dijo...

DOCTORA SCOTT.
ESPERANDO TE ENCUENTRES BIEN.
ES ALGO MUY INTERESANTE EL RELATO DE EL PANA.
SIENTO QUE MUCHAS HISTORIAS MAS EXISTEN EN TU PAIS.VENEZUELA.
Y LO MAS IMPORTANTE LYCETTE ES QUE ME ENCANTA TODO EN TU BLOG.
Y EL GRAN ESFUERZO DESARROLLADO POR TI...SALUDOS DESDE MTY.MEX
CHECOLAZCANO

Mariale divagando dijo...

Negar que hay cosas MUY ciertas en el escrito de Baretta, es simplemente cerrarse a la verdad.

Ahora, tengo que decir que muchas de las cosas que él extraña -y que pone cono TAN BUENAS e INVALUABLES- son algunas de las razones por las cuales este país se está yendo por la poceta, muchas de esas cosas que él extraña fueron las que le durmieron la conciencia y el entendimiento al pueblo venezolano hasta el punto de cometer la idiotez de poner a Chávez en el poder.

Pero claro, ésa es sólo mi opinión personal, y cada quien tiene derecho a conservar la suya.

Oswaldo Aiffil dijo...

Cambiando algunos sitios y protagonistas (porque Baretta debe ser entre 5 y 8 años menor que yo, que tengo 45), allí está la historia de mi vida, allí estoy yo retratado, y muchos amigos mios que están en España, Canadá, México y Estados Unidos están allí retratados también, y no es el 5% de la población, es la clase media de los 80, que no era el 5%, no, éramos más, era la época, Luisma, en la que estudiar en un colegio privado daba pena decirlo, era un orgullo estudiar en un colegio público, éra la época en la que los hijos del portugués de la panadería eran tus panas del alma, sin restricciones, éramos otro país de gente feliz y nunca lo supimos.
Yo me identifico 100% con Rafael Baretta, por cierto había una serie de un detective ítaloamericano, muy de moda, llamada Tony Baretta, y el canal 8 competía con el 2 y el 4 en muchas cosas, tenía su audiencia, nada que ver con ahora. Es mi opinión, no se, digo yo!

mra0923 dijo...

yo creo q es mas del 5% de la poblacion como dice luisma... entre esas me encuentro yo, decidi irme del pais para hacer unpostgrado aunq creo q no supe escoger bien el pais y me vine a Bogota- Colombia... de hecho cuando vi un cocosette casi se me salen las lagrimas... y sobre todo cuando vi q es calidad de exportacion venezolana.
asi pues creo q al ritmo q vamos, cada dia van hacer mas y mas lo q se vallan del pais

Lycette Scott dijo...

Luisma no creo que te falte razón en lo de los marginados, pero creo que el porcentaje es mayor.
Fantasma Por eso digo que tiene cosas con las que no estoy de acuerdo.
Birri Exacto es que la parte de los panas fue lo que más me cautivó.
Curiosa Es así amiga a mi me está pasando ahorita..
Victor Un abrazo amigo, que bueno que te gustó.
Mariale Creo que tienes mucha razón en eso amiga.
Oz Ves amigo? a eso me refiero, creo que mucha gente vivió esa juventud hermosa que hoy no hay.
Mariel Eso mismo pienso yo...

alfredo447 dijo...

De vedad que ese relato me ha pegado mucho, en gran parte refleja lo que fue mi realidad en esa época de los 80, y lo que sucede ahora con mis panas y mi familia.
Un montón de gente que se encuentra lejos y que uno extraña mucho.

Lycette Scott dijo...

Exacto cariño, yo creo que es la realidad de muchos, si bien no de la mayoría sí hay muchas personas en esa situación

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