10 de mayo de 2012

Para sentirte





Para sentirte no necesito más que tu cuerpo y el mío
coincidiendo casualmente en algún rincón de la ciudad,
entre el humo y el bullicio
o en algún rincón de la lejanía.

Dos humanidades que se acercan apresuradamente
para olfatearse en cada rincón,
unir intimidades en un sollozo de pasión.

Tu calor invadiendo mi mente,
mi aliento usurpando tu boca,
tu humedad rondando mis manos,
un instante para volvernos locas.

Mis dedos hurgando en tus adentros,
tu sudor que expresa el agite de un momento,
tocarte lentamente y acelerarme 
al ritmo de tus gemidos:
tu pasión gritada en mi oído.

Segundos para sentirnos plenamente,
explorarnos como si fuera la primera vez,
recorrer tu espalda con besos contados,
medir la distancia entre tu mano y mi cuello.

Morder tus labios y extirpar un suspiro de sangre,
poblarte en cada una de tus partes.
Rendirme ante tus pies pequeños,
ahogarme en tu humedad deslumbrarte.

Enredarme en tus cabellos largos,
ver correr las gotas de sudor y otros líquidos,
morir en tu ombligo diminuto,
sucumbir en tu cuerpo tan sólo un segundo.
LYCETTE SCOTT

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