19 de julio de 2012

Universidades venezolanas y los rankings internacionales

En días recientes han estado rodando en la esfera 2.0 varios rankings de universidades venezolanas y latinoamericanas, dentro del ranking nacional, la situación sigue siendo más o menos la misma y sin muchas sorpresas, estando en el top five la Central, la Simón Bolívar, la Ucab y la Universidad de los Andes. Hasta aquí no hay nada de que preocuparse, el problema surge cuando ampliamos un poco más el panorama. 

Si revisamos algunos de los rankings de universidades de América Latina, veremos que para el último período la Universidad Central de Venezuela aparece de primera entre las venezolanas y ocupa el N° 33 en el continente, las demás universidades venezolanas están bastante después, y eso solamente si contamos con el ranking que más nos favorece, porque en otros, las universidades de nuestro país aparecen después de la N° 50. Con mucho orgullo, estudiantes, profesores y cuentas oficiales de las universidades en las redes sociales comentan que es maravilloso ocupar tales posiciones entre todas las universidades latinoamericanas.  

Pues bien, a mi la situación lejos de emocionarme o enorgullecerme, me genera angustia, decepción, desagrado y tristeza. Creo que es necesario ampliar un poco más el panorama, para lo cual se debe reflexionar lo siguiente:

  1. Una universidad que aparezca después de las 30 primeras en el ranking continental está quedando muy mal a nivel del sur del mundo.No hay nada de lo que los venezolanos podamos sentirnos orgullosos cuando las mejores universidades, las top 10 o 20, son las brasileras, chilenas y argentinas. Son ellos quienes tienen una mejor calidad de educación que la nuestra, no nosotros.
  2. Continuando con la amplitud: Una universidad N° 30 en el ranking latinoamericano, dista mucho de ser alguna de las mejores universidades del mundo. Como lo demuestra cualquier ranking universal que mis lectores deseen revisar. Una búsqueda exaustiva, arrojará que ninguna universidad nuestra está situada siquiera entre las 300 mejores del mundo. Me sigue pareciendo que no tenemos nada de qué alegrarnos.
  3. Si retrocedemos un poco en el tiempo, podremos recordar que hace tan sólo 10 años, universidades venezolanas como la UCV, USB y UCAB se encontraban entre las 15 primeras de Latinoamérica. ¡Vaya eso sí era razón para sentirnos gran cosota! Sin ir muy lejos, cuando comencé mis estudios universitarios, la facultad de derecho de la universidad de la cual egresé, estaba considerada como una de las tres mejores del continente. 
  4. Por ahí leí a una estimada profesora universitaria comentando que la situación este año ha sido un poco mejor que en los años más recientes y que al estudiar los criterios que ocasionaron esta mejora, un asunto fundamental es que los venezolanos están emigrando y, por ende, al conseguir trabajo afuera y demostrarse buenos en lo suyo, mejora la reputación de sus almas mater.

En consecuencia, yo me siento profundamente triste y preocupada por esta situación, ya que los rankings sólo indican una cosa: la calidad de la educación en nuestro país está decayendo a pasos agigantados y a mí me parece que es hora de comenzar a reflexionar ¿por qué? para comenzar a trabajar en la ardua tarea de recuperar espacios. No es este un momento, ni una situación en la que valga la pena repartir culpas, ya por ahí he leído a quienes consideran que todo es culpa del gobierno actual. Pues bien señores, para mí esta mediocridad en nuestro sistema educativo, no sólo puede ser culpa del gobierno, considero que es una responsabilidad que se reparte entre éste y las autoridades de cada universidad (recordemos que acá hablamos de casas de estudios públicas y privadas). Evidentemente debe prestarse mayor atención a cosas como la oferta académica, la selección de los profesores y la exigencia a los estudiantes.

Entonces, ¿nos emocionamos porque mejoramos en el ranking gracias a que se nos fugan los talentos o nos deprimimos porque hemos bajado muchos escalafones durante la última década? Yo me sentiría inconforme con ambas situaciones: por un lado la calidad de la educación decae y por el otro, se nos van personas que han sido educadas para ayudarnos a reconstruir el país. Sin duda alguna, otra cosa más en la que hay que trabajar: construir un país en el que los jóvenes se sientan motivados a trabajar por él y no que se sientan marginados e incapaces de conseguir un futuro haciendo vida dentro de su territorio.

Finalmente, quiero ratificar mi opinión y son ustedes libres de expresar la suya, pero yo sí me molesto con los puestos tan académicamente mediocres que están ocupando las universidades venezolanas en el comparativo con otros países y me parece extremadamente conformista alegrarse por algo así. Alegrémonos cuando nos encontremos entre las primeras cinco del continente o cuando tengamos una fama como la del Reino Unido, USA y Canadá, que no tienen una, sino múltiples universidades entre las primeras 100 del ranking mundial.


"Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, 
por la educación se asciende a la libertad".


Fuentes: QS Latin University Ranking
World's Best Universities in Latin America

1 comentario:

khayo dijo...

aqui hay mucho que modificar este tema es muy extenso y la revolucion no entiende o no le interesa hablar de educacion con altos niveles de exigencia, con calidad y sobre todo aportar todos los recursos necesarios para sustentar un proceso educativo a priori por el desarrollo y para una sociedad que necesita y se merece darle valor a este punto.

ya es cuestion de atender las necesidades, reformar los pensusm, recuperar los espacios fisicos ya creados, otorgar a las universidades un presupuesto creible para sus gastos operativos y estudiantiles

hay mucha tela que cortar aqui, que debatir y que sentarse a evaluar para que no lleguemos a esa de EDUCAR PARA IDEOLOGIZAR y tener robots mediocres tipos de 10 como focas y titeres y amarrados a un reconcomio social duro.

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