1 de septiembre de 2016

El orgullo de marchar

¿Por qué me enorgullecí de ese montón de venezolanos que marcharon hoy? ¿por qué me conmoví hasta las lágrimas al escuchar el coro del ‘gloria al bravo pueblo? Hemos vivido 17 amargos años, en los cuales hemos visto progresivamente y como en cámara lenta el deterioro de un país que antaño se preciaba de una riqueza inagotable.

Hoy, miles de venezolanos salieron a la calle con una agenda clara: exigir que se de celeridad a la convocatoria del referéndum revocatorio, y eso no es poca cosa. Adiós a la consigna del ¡vete ya! Bueno, más bien sustituida la consigna por un clamor: ¡danos la oportunidad de despedirte! Como se despedía a los empleados que no servían en su trabajo antes de que nos azotara la inamobilidad laboral. Venezuela quiere un cambio, un cambio pacífico y democrático. Eso a mí me parece rescatable.

La decepción de algunos, a mi parecer ocurre por esa desesperación (tampoco criticable) de salir de este problema ya, pero no desmayemos que hoy se demostró que cada vez estamos más cerca. Que una marcha no tumba gobierno, ya lo sabemos de sobra. Lo sé yo que marché por primera vez a los 18 años, que son hace ya 14. Lo que una marcha como la de hoy sí hizo, fue demostrar que hay una mayoría sólida que se ha construido a pulso durante mucho tiempo, así como aprenden los muchachitos por ensayo y error, hemos aprendido nosotros que la salida es a través de las urnas electorales. Lo que una marcha sí hace, es decirle al gobierno: ¡epa pana, aquí estamos! somos muchos y no nos puedes seguir ignorando. Tus trabas, tus amenazas, tu abuso de poder no nos detendrá, porque estamos decididos a cambiar.

Esta vez, los propósitos son claros, y ya no se trata de salir de un partido político por capricho, sino de salir de una crisis honda y triste. Ahora se trata de pedir un cambio de verdad, de volver a un país en el que las señoras consigan todo lo que necesiten para alimentar a sus familias, de volver a un país en el que la gente no se muera por falta de medicinas, de volver a un país en el que la inflación ya no sea un hoyo negro por el que nos vamos todos. Creer algo distinto ya es un asunto personal, marchar creyendo que el gobierno caería hoy, es una expectativa que uno se crea solito, marchar creyendo que todos los problemas se van a solucionar tan pronto salgamos de esta gente, también es una falsa expectativa. Hoy se marchó pidiendo la oportunidad de darle inicio a un cambio que tomará muchos años construir.

No es imposible, pero tampoco es fácil. No caigamos en los lugares comunes de la desesperanza, porque sí se puede, y para muestra un botón: hoy tenemos una Asamblea Nacional que se ganó electoralmente sorteando múltiples obstáculos, una Asamblea que se ganó a pulso, frente a la cara de un gobierno que se esmeró en decirnos a diario: no van a poder, yo lo soy todo, nada fuera de mí, todo dentro de mí ¡y se pudo! Entonces, ¿quién dice que no se logrará un revocatorio? ¿quién dice que el futuro es imposible? Es incierto sí, pero imposible no. La perseverancia nos ha llevado lejos, nos ha hecho cohesionarnos, poco a poco hemos aprendido a escupir el cuentico de la violencia, a pararnos de frente al poder y decirle: no vas a poder conmigo.

A mi me parece maravilloso ese ejercicio de reencuentro en las calles, lejos de una cola para comprar alimentos, ese momento en el que reconoces en el otro a alguien como tú, ese momento en el que recuerdas que no eres el único descontento, que hay otros lugares para la reconciliación, y también me enorgullece que esos encuentros se produzcan en un ambiente de paz.

Gracias a tí que marchaste, a tí que exigiste tus derechos, a tí que caminaste largos kilómetros para llegar a la toma de Caracas. Gracias porque llevaste en tí el sentir de una nación asqueada del día a día, porque representaste al niño que va a la escuela sin comer, a los enfermos que han muerto menguando medicinas, a mi mamá y mis tías que luego de trabajar largos años sufren de una vejez en crisis, gracias porque me llevaste a mí que no pude estar contigo, porque representaste el sentir de familias separadas en la policromía del aeropuerto de Maiquetía. Gracias, porque desde lo que ví en la lejanía, aprecié unión y las grandes avenidas de Caracas y de otras ciudades, repletas de venezolanos como tú y yo, pero sobretodo como tú, de esos que ven al poder con menos temor cada día.

Gracias porque quieres cambio y porque hoy sabes que hay que trabajar para lograrlo, gracias por no tener miedo (o por enfrentarlo), gracias porque no haz perdido la esperanza, gracias porque no abandonas el sueño de un mañana mejor. No desmayes, no desmayemos, 17 años en la historia de un país se viven largos, pero son una corta historia. ¡Sí se puede! ¡Ya ganamos una vez y podemos volverlo a hacer!


No dudes, por largo que sea el camino, que en un futuro cada vez más cercano podremos decir nuevamente que murió la opresión y no olvides que como reza el himno: ¡compatriotas fieles la fuerza es la unión!

2 comentarios:

Carlos Samuel Reina dijo...

Muy buen análisis. Sin embargo difiero en algo contigo: como dije en mi blog, creo que el hecho de que somos mayoría se sabía hace mucho tiempo y que la abrumadora cantidad de personas que asistieron a la convocatoria fue reflejo no del poder de la MUD (que ya existe) si no de la voluntad del pueblo de querer tomar las calles de manera pacífica para reclamar sus derechos.

Esto lo vemos, por ejemplo, en las elecciones legislativas del 2015: el poder de convocatoria de ese entonces de la Mesa de la Unidad era muy bajo en comparación ahorita y sin embargo ganamos en votos y nos hicimos con 2/3 de los escaños.

Entonces ¿no somos mayoría hace tiempo?

Por esas razones me inclino a pensar en que lo que cambió fue la credibilidad en la MUD tras las elecciones y las ganas de cambio motivo del hambre y la arrechera que causa el gobierno.

Por cierto, un placer, me llamo Carlos Reina y recién ingreso en esto del blogging. A penas hoy subí mi primer post (aunque lo tengo escrito desde ayer). Si pudieses darme alguna sugerencia para iniciar (y mantenerme) en el blogging la aceptaría de buen grado.
Eso es todo. Muy bueno tu canal. Te ganaste mi suscripción. Nos estamos leyendo.

Maria Victoria Ordoñez dijo...

Hola.
Te escribe Maria Ordoñez, un placer saludarte.

Quería hacerte una propuesta de beneficio mutuo con el blog que manejas , si estas interesado y quieres te informe un poco más sobre dicha propuesta, esperamos una respuesta de tu parte confirmándonos para así poder enviarte toda la información necesaria con respecto a lo mencionado.

Quedo a tu disposición y a la espera.

Puedes contactar a carlosl@iiemd.com o indicarme un email de contacto y con gusto se te enviará la información.

Saludos cordiales.

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